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lunes, 14 de julio de 2025

Desafío en las nubes

Hay eventos y sucesos no previstos en la vida que te marcan, son los que llegan porque simplemente así es la vida, los transitas, disfrutas o sufres según sea el mode en el que te encuentres y aprendes, -o no- lo que debes.

En cambio hay otros eventos que eliges, porque hay algo en ti que necesita navegar por lo desconocido, porque muy dentro de ti necesitas develar ese "yo" desconocido que por la trayectoria en que te has llevado a veces se ha hecho presente. La verdad que pecaria de soberbia si afirmo que lo sabía, incluso si afirmara que hasta lo presentía, al menos de forma consciente, solo puedo decir que lo necesitaba, que ¿porqué? Porque sentía miedo, no sé cómo explicarlo, tan solo es el imán o brújula que me indica por dónde es ahora.

Uno de esos eventos ha sido DEN (Desafío en las nubes), la primera vez fue en el lejanísimo febrero del 2020, a unos días de declararse la pandemia. Y tuve la "deschabetada" oportunidad de repetirlo este año. Ambos hermosos, el de ahora infinitamente más rudo que el anterior, pero ambos tan bellos y llenos de vivencias que te vacían físicamente (al menos a mí,  ya estoy "viejita" para los trotes locos que decido navegar) y te llenan a la vez de tanta vida, alegría y agradecimiento.  Justo ahora ya estoy más aterrizada a cuatro meses de la súper endorfinada que me metí, claro, también ya tuve otro evento seleccionado que me volvió a "endorfinar" -ya lo compartiré- por lo pronto aquí va un resumen de ambos.

DESAFÍO EN LAS NUBES
Este evento lo conocí en el año 2019, justo a días del Maratón de Bernal,  me prometí prepararme para conocer Xicotepec Puebla el siguiente año y así fue. Ésta carrera está organizada por Marcos Ferro "el Che" de UTMX. 

Características:
1. No es económica y en las dos distancias largas (37 y 63 km del año 20 y 45 y 63 km del año 25) hay preregistro para comprobar tu experiencia en trail en donde se reservan el derecho de validar que eres apto

2. Organización impecable: Puntual entrega de kits, revisión de equipo obligatorio, hay seguro para los corredores por lo que es requisito entregar certificado médico,  excelente y puntual señalización de ruta, abastos muy completos, cuerdas de seguridad en zonas muy técnicas, medición de tiempo electrónica, zona de recuperación con comida, cerveza y un masaje.

3. No dan medallas (son pro ambientales) aunque en la edición del 20 sí dieron playera -muy bonita- del evento y un souvenir de finisher (botella NALGENE). En la edición del 25 ya no incluyó playera, nos dieron una petaquita de viaje y playera o sudadera (según la distancia hecha) de finisher al que cruce la meta. Llevan varias ediciones en las que promueven a que los corredores hagan una medalla con material reciclado y que la carguen durante la carrera para dársela al corredor que viene detrás al cruzar la meta. Bonita iniciativa, aunque no todos recibimos medalla.

4. Distancias: Año 2020 21k, 37k y 63k Yo hice 21k D+ 900m
Año 2025 15k, 25k, 45, 63k y Dencitos (carreras infantiles) Yo hice 25k D+ 1650m

5. Ubicación: Puebla, Xicotepec, el lema de Xico es "Si no te gusta el clima, vuelve en 5 minutos" y literal, es completamente cambiante, a partir de ésta edición se estableció que en Febrero será el mes en que se lleva a cabo la carrera, aún siendo invierno, es lluvioso y la neblina es parte del evento.

6. Rutas trail en su mayoría, muy escénica, muchos ascensos y bajadas, lodo muuuucho lodo, lluvia y neblina

7. Ambiente: La sinergia de las comunidades por las que atravesamos y en el mismo Xico es maravillosa, hospitalaria, amable, animosa y empatica. 

DEN 2020

Catedral de Xicotepec 

Jardín 

La Patita
Hoy invite a la "Patita" -mi mamá- a compartir la aventura, y nos la pasamos genial, dicen que hay tiempos perfectos, y este fue uno, todo desde el inicio fluyó increíble, pura buena vibra, personas bonitas se cruzaron en nuestro camino, en el camión rumbo a Xicotepec conocí a Gloria, una corredora que viajó desde Mérida, con quién compartí gran parte de la ruta, y fue muy chispeante su compañía; llegamos las tres a recoger nuestro kit y nos despedimos para encontrarnos al siguiente día.
Con mi número 
Después, una oficial nos llevó a un restaurante para comer y hasta un taxi nos consiguió para asegurar que nos trataran bien. Llegamos a la casa donde nos dieron hospedaje y conocí a Monse y su hermosa familia, que fueron tan hospitalarias, de verdad que ¡Qué hermosa familia! Y todo, absolutamente todo fluyó muy bonito el primer día, me dispuse a prepararme para mi aventura al siguiente día. 
Día de entrega de kit

Posando en el jardín y el Café 
Llegando a la salida 

Antes del arranque con Globo 

Gloria y yo junto a un río 
La mamá de Monse, fue tan amable de llevarme al arranque y después a la Patita, ya en los corrales me encontré con Glo. Comenzó la odisea y corriendo por el pueblo entre porras por aproximadamente 2 kilómetros comenzó una bajadota increíble en concreto estriado mojado y resbaloso. Siguió un río, cascadas y cafetales, subir, bajar, andar, patinar en pastelitos y pastelotes de lodo, un pequeño tramo de carretera con porras increíbles de niños de la comunidad, llegar al corte por fin y comenzar con otra subidota en donde conocí a un señor de 85 años subiendo tan fuerte, te hace recordar y tener presente la humildad y estar agradecido.
Rumbo a los escalones entre nubes
Esa subida nos llevó a una zona selvática increíble, en donde estuve solita hasta el camino hacia la cruz, y me sentí tan llena de todo, luz, alegría, bendiciones, salud, solté miedos y me aventure a correr en el lodo, caerme, levantarme, resbalarme y reponerme. Llegué al camino lleno de piedras muy sueltas y llegamos a la mitad del camino hacia la Cruz, así que solo restaban 350 escalones, ahí, una chica me dijo ya llegamos, y yo entendí que era el camino hacia el pueblo y ¡Nooo! Subí y subí, esas escaleras fueron mi pared, y luche conmigo muy fuerte, luego escuché unos pasos muy firmes acercarse, la sorpresa fue ver a la campeona kari Carsolio subir por la guarnición de las escaleras tan fuerte, fue mi inspiración y sacudí las telarañas de la mente y seguí. Pasé la explanada de la Cruz, y sentía la lluvia y el aire frío, admiré rápido la vista, el staff me indicó que ahora era bajar de nuevo por otra resbaladilla de lodo (la más dura para mí), nos alentaban diciendo que era la última bajada.

Vigen Monumental 
Por fin terminó y ahora era un camino ya al pueblo. Pensé, ya acabó, y ¡Nooo! Aún hubo otra "rudeza innecesaria" ja ja ja  las escaleras para subir con la Virgen Monumental, me sentía ya cansada y esperaba más sorpresas. No me percaté del fotógrafo, solo escuchaba porras, las agradecía. Agradeciendo a la virgen crucé la explanada, y me dirigí a buscar la meta. 
Momentos increíbles uno tras otro, no me esperaba que parte de mi equipo viajará hasta Xicotepec para alentarme en la llegada a la meta. Recuerdo que me sentía cansada, más que física, mentalmente, esas escaleras fueron mi muro, me acababa de alcanzar Gloria y me iba alentando a terminar, vimos el arco previo a la meta, yo veía alguien trotar hacía nosotras, estoy bien topo y no me acomodo a correr con lentes, así que solo la reconocí hasta que se paró junto a mí, le di un fuerte abrazo y continúe corriendo en esa última pendiente, luego reconocí que me estaban filmando y sentí mucha emoción, agradecimiento y alegría, no tenía pretexto y me dije "¡Suelta el drama, cierra y entrega todo lo que traes!" En ese momento me olvidé de Gloria y de todo, y me enfile hacia la meta, Me recuerdo ya en la zona de vallas voltear a ver si veía a Patita, pero no la ví, cruzando el arco me alcanzaron mis amigos y me dieron un ramo de flores me sentí "reina de la primavera" ¡Qué detalle tan bonito! Luego escuché un grito y era mi mami, mi Patita bonita. Fue todo un caos, yo quería ver a mi mamita y abrazarla, luego llegó Gloria y me pidió foto, íbamos allá, acá, felicitaciones más allá, mi powerade, mi nalgene, zona de recuperación...etc etc la euforia siguió hasta días después. 
Reina de la primavera

Gloria y yo cruzando la meta

Mi ramo de flores

Cruzando la meta

Mi amigo Prisci al fondo
Fue de esas experiencias que te llegan al corazón no solo por la gran fiesta que fue, también por quién la compartí, sobre todo por lo que descubrí de mí, me hace sentir tan agradecida y bendecida. 




DEN 2025

Glo y yo con nuestras playeras de finisher 


Airbnb
Todo comenzó en octubre del año pasado platicando con Gloria (seguimos en contanto desde entonces) cuando entre pláticas por WhatsApp le dije ¡Tengo ganas de perderme de nuevo entre las nubes! Luego vino el peligroso ¡Sí tú te inscribes, me inscribo! Y cuando acordé ya habíamos pagado la inscripción y Airbnb.

En ruta a Xico
 Un pequeño paréntesis. En mayo del año pasado me fracturé el tobillo izquierdo, me perdí la carrera meta del año 50k, me recuperé relativamente rápido del tobillo y el resto del cuerpo se reveló y no quiso cooperar, me frustré por tres meses sin poder retomar ritmo, me rendí y me dí tiempo, finalmente el cuerpo comenzó a cooperar, solo que tenía poco tiempo para entrenar por carga de trabajo, hice lo que pude con lo que tuve y me entregué a que me costaría trabajo pero me dispuse a luchar por lograrlo y así di mi salto de fe.

Conteo final
Cena post carrera
Hace cinco años que vine a DEN y conocí a Glo, la "peligrosa cómplice" y qué chingón nos adaptamos, aunque ella fue más aterrizada que yo ya que se inscribió a la distancia de 15k; yo quizá desde mi frustración me dejé llevar como el Borras, sin leer la ficha técnica, sin tomar en cuenta las condiciones que traía (cinco años más que no pasan en valde y reponiendome de la fractura además de poco tiempo para entrenar) aún así me aventure a los 25k, me asusté, me confíe y cuando me cayó el veinte comencé a resolver y planear el "cómo sí" y empecé a divertirme.
Lista, pero antes un tik tok



En resumen, la pasé increíble, me redescubrí de nuevo, mis ojos se llenaron de vistas que te dejan sin aliento, sensaciones increíbles, y me descubrí mas fuerte física y mentalmente, pasé mucho tiempo sola y encontré que navego muy bien con esas sensaciones en las que solo depende de ti el seguir empujando. 

Con fe, alegría y agradecimiento lo logré ¡Cómo jijos no!







jueves, 3 de julio de 2025

Reto del Sol

Tengo entradas guardadas sin el animo de compartir en el momento que las viví, ahora que lo veo en perspectiva, me parecen más épicas estas experiencias -la que estoy por compartir- que las que vivía antes y me esmeraba en convertirlas en odiseas, ¡vaya! No todas claro, pero he venido leyendo algunas y son momentos divertidos a secas dentro de mi zona, por años callé las voces aventureras y me conforme con lo que podía vivir en ese momento. Y no, no era infeliz, me la pasaba bomba en realidad, pero ahora que las he vuelto a leer, no me parecen tan extraordinarias algunas de ellas, creo que mi ansiedad por convivir o destacar las idealicé, finalmente está bien, vivía intensamente, disfrutando lo del momento.


Y aquí va, la aventura que hice un lejano Mayo 29 del 2022...


RETO DEL SOL

Medalla 
Sí me preguntarán qué cómo estuvo mi domingo pasado, pues, aún cuando llevo semanas que como mínimo hacer 15k, no es que sea mucho, pero mi cuerpecito es rebelde de repente, así que trae un "cómodo volumen de kilómetros" en ruta, pero en cerro, no es tanto, que ¿cómo me fue? Diré que morí, reviví, volví a morir y volví a revivir repetidamente.

Verán, desde 2020 no había corrido en carrera ni en conjunto, siempre en solitario, y desde diciembre comencé a soltar mi paranoia pandémica, ya hice carreras de ruta y entrenos en equipo, lo que sí solté el miedo y me aventure a hacer mis entrenamientos en el cerro yo solita desde julio del 20, explorar rutas y perderme, aún así el ritmo cambia por completo si de competencia se trata, aunque digas "me la llevo leve" ¡Naaah, eso nunca pasa! El "cascabelito" sale a flote y te dejas expresar.


La verdad que le eché el ojo a este evento desde el año pasado que lo anunciaron.

* En primera, porque sería un serial que coronaría un 50k, aunque luego fueron haciendo ajustes y cambió.

* En segundo, porque sería en mi patio trasero, lo amo y conozco.

* En tercero, por la cercanía.

Ehécatl al amanecer 

Total fueron haciendo ajustes al evento y terminó siendo un ultra en loop de 10k el cual se repetiría cinco veces, o sea subir cinco veces a la Cruz del Señor del Viento, el Ehécatl.

Con mis altibajos de paranoia, no me preparé para esa distancia, que cabe mencionar sería el primero, solté la meta, y ya cerca de la fecha me entero que se podía hacer en equipos, gran opción, porque no quería perder la oportunidad de esa prueba y ganarme bien mi medalla. Y luego pensé, ¿a quién sonsaco? Y aunque hemos trabajado en equipo en eventos virtuales, acá sería otra cosa, porque su vida cambió bien bonito pero mantiene ese "cascabelito" de intensidad y locura, y se ha convertido en cómplice de locuritas como ésta, así que le tiré el anzuelo -ja ja ja- y ¡Zaz, ya teníamos equipo de dos y un impuesto un poquito a la mala -¡Mil perdones Mike, juro que no me vuelvo a "agandallar"!- tanto que me gané el mote de "madrina de divorcio".

"¡Shu Shu pensamientos horrorosos!" 

La cómplice fue la súper Sam quien me siguió la onda, en la primera semana de este mes que termina nos inscribimos, lo que siguió fue establecer la estrategia y convencer al impuesto para que nos ayudará con una vuelta, después de un estire y afloje nos pusimos de acuero y así quedó la estrategia: 

Sam, que es la intensa, haría de un jalón la dos primeras vueltas, considerando que las puede hacer en menor tiempo y nos tocará menos sol, la tercera vuelta yo, la cuarta Mike y yo cerraría.

Los tiempos que estimé no estuvieron nada alejados sino hubiera factores externos, o sea, "Uno pone, Dios dispone y viene el inchi diablo y todo lo descompone.

Sam terminando sus dos segmentos 
A Sam, le tocó la desmañanada, estar antes de las 6 para el arranque, todo súper bien, de hecho con mejor tiempo del que estimé, ya la conozco como sale a competir, hasta la segunda vuelta que desde la presa un mugroso vago la asustó y la fue siguiendo, ahí me marcó y alertamos a la organización, afortunadamente solo fue un susto, que mermó en su tranquilidad y en el tiempo.

Llegando a cumbre del Ehécatl 
3er segmento 

Yo estimaba salir a ruta a más tardar a las 9 am, salí media hora después, aunque conozco, todavía hay partes que no, como fue el segmento de bosque encantado, y la presa, pero aún así no había pierde, muy bien marcada la ruta, me dejé ir, aún cuando no había ido al cerro desde noviembre, pero estando ya ahí, me pone contentita, en el cerro no hay forma de correr, ahí es paso tras paso sin descanso, mueve piernas y ayúdate con los brazos en donde sea posible para avanzar, me concentré en parar reloj lo antes posible, que me olvidé de tomar fotos y vídeos, al pie de la explanada de la Cruz estaba el 1er marcaje, baje de inmediato, ahí soy lenta, está muy técnico y me voy más lento, porque loquita estoy pero "sejuela" -ja ja ja- bajé y seguí metiéndole ritmo hasta la "presa", segundo marcaje, de regreso para bajar el "tumbaburros", que solo sería hasta la mitad, porque ahí había desviación hacia "basurita", la cuál conocía, pero ésta vez la tomaría en sentido contrario, inicias con una corta pero buena subida y lo restante es bajada con ligeras ondulaciones, hasta incorporarte a "coyotes" y en la entrada a "colinas" era el tercer marcaje, de regreso por "coyotes" hasta tumbaburros pero ahí era hacia las barrancas del Ehécatl, y ya, un total de 10 y fracción de kilómetros, iba tendida por "bosque encantado" cuando me habla Sam, le aviso que estoy por llegar

Mike comienza a prepararse para el cuarto relevo, llego a la meta y le recomiendo que se lleve una bandana empapada para el calor, que ya comenzaba a sentirse, decide irse así y lo logra, él es rápido en ruta, pero en cerro es otra cosa, y tenía muy poco entreno, concluye valientemente el reto, con una pequeña complicación aparte de la del calor, se nos "norteo" y equivocó la ruta, subiendo nuevamente el tumbaburros, llegó a la mitad de éste, Sam, se preocupa y decide ir a buscarlo, con todo y Súper Lilí en brazos, lo encuentra y lo lleva hasta meta. ¡Son adorables! 

Yo en ese lapso comienzo a calentar de nuevo, y a mentalizar el no rajarme y verle lo divertido a lo que viene, los veo llegar, me despido de ellos y comienzo a caminar hacia la ruta con cierto letargo, inicia el conteo a las 13:54hrs. Adentrándome en la ruta ya se siente el calor entre los árboles, me pregunto, si así se siente aquí, cómo será allá. Efectivamente, subiendo el tumbaburros siento el rigor climático, antes de salir a ruta había empapado mi bandana, lo cual ayudó bastante, también me iba mojando las mangas que se secaban muy rápido, ahí encontré un corredor que ya venía de regreso de su cuarta vuelta, intercambiamos palabras y lo vi muy cansado, me confirma que se retira de la carrera pues se sentía muy deshidratado.

Segundo ascenso 

Segunda cumbre al Ehécatl 

Fotos a ciegas

Continuo y llego al pie del señor del viento y a comenzar a subirlo, la sensación térmica en las rocas es fuerte, me repetía, no pares, no dejes de moverte, sin embargo, no pude subir al mismo ritmo de la primera vuelta, aunque en ese lapso el clima fue benevolente y comenzó el viento, éste rebota en las rocas calentándose y envolviendonos en una burbuja húmeda y caliente; durante el ascenso me encuentro a una corredora en su 4ta vuelta y dos corredores más en la 5ta, nos alentamos. Hago cumbre, no veo a nadie, me pregunto ¿quién me hará la marca? Detrás de la Cruz ondea una playera, camino y encuentro a Daniel resguardandose del sol, marca mi número y de inmediato a bajar de nuevo, hago una rápida pausa para dos fotos a puro feeling porque no se ve nada por el sol y lo topo que estoy.

Vista desde el Ehécatl 

Bajo lento, pero sin parar y encuentro a la única mujer que completó el reto. Rumbo a la presa siento el 1er piquete en mi rodilla derecha, nunca había sentido dolor en esa parte y apenas era la mitad de la ruta, comienza el primer pensamiento de fuga ¿desertar? Continuo el reto, adelante encuentro a los dos corredores de nuevo y me alientan. En la desviación hacia la presa escucho galopar y relinchar una manada de caballos, dos de ellos comienzan a dar patadas, me asustan y corro detrás de los árboles a resguardarme hasta que se alejan, retomo ruta y llego a la presa, no hay nadie, reconozco que me seguí de largo y no tomé la bajada para rodear la presa, bajé por otro lado y encuentro que ya están recogiendo marcas, por eso no la ubiqué, marcan mi número y me dicen por dónde subir, trotando vuelve el piquete de mi rodilla, me desconcentró y sigo de largo hasta que ya no reconozco "¡Ya valí, me perdí!" Me tranquilizo y checo el mapa, me ubico, regreso y encuentro por dónde tenía qué haber bajado desde el inicio y ahora toca subir, pero está bloqueado por vacas, ¡Osh! Busqué por dónde subir y encuentro un huequito, me pareció fácil, pero encontré una barrera de follaje y espinas, me caí y espine todas las manos, como pude las retiré porque quemaban, me arrastré y pude incorporarme a la ruta de nuevo, de regreso hacia el Ehécatl, encuentro de nuevo a la campeona. Sigo con la idea de fuga desviando por otro lado y comienzo a bajar el tumbaburros en trote ligero sin dolor, llegué a la encrucijada de fuga o ruta completa, no la pensé tanto, decidí ruta completa, subo hacia basurita y en la torre encuentro un palo, pensamiento azotado o no, lo tomé como un aliento de la Sierra, se convierte en mi bastón y puedo avanzar en caminata rápida y trotes. Llegué a la última marca, me alientan, le anuncio que aún sigue en ruta la campeona, me dirijo a la meta en trote ligero sin parar, mi rodilla aguanta, antes de entrar a la zona de meta, me detengo a entregar el bastón agradeciendo el permitirme transitar la Sierra con bien. Finalmente crucé la meta entre aplausos y felicitaciones, lo logré, después de más de dos años, en un evento chiquito, sencillo y muy bonito, lleno de detalles alentadores. 

¡Caray, qué bien se siente volver!

sábado, 19 de septiembre de 2020

Humildad y Agradecimiento


En el momento en que te haces responsable de tu propia felicidad, sin importar la opinión de alguien más, atendiendo con conciencia lo que necesitas y te hace vibrar con plenitud, comienzas a vivir y experimentar sensaciones increíbles que incluso, deja de ser importante el compartirla, porque simplemente estás en tu presente. 

Hoy, quiero compartir lo que experimenté hace casi un año, que me llevo a comenzar a vivir desde otra perspectiva mis retos, y aunque la actual situación con la pandemia, nos ha llevado a replanteamientos generales, el aprendizaje de hace un año, tiene mucho qué ver en la forma que he vivido este confinamiento. Por lo pronto, lo que sigue, es lo que viví. 

El año antepasado (septiembre de 2018) mi amiga Sam me invito a hacer el reconocimiento de ruta de una carrera en el Cerro del Ehecatl, la experiencia que tuve ahí me reto y emocionó tanto, que no quise perdermela el siguiente año, porque en su primera edición ya no alcancé inscripción.

Después de hacer mi maratón de Bernal el año pasado, tenía tantos planes y retos y nada se pudo, me accidenté y tuve que estar fuera de las zancadas por casi dos meses, poco a poco regresé y fui recuperandome, anunciaron de nuevo la carrera "Desafío del Ehécatl" y me sentí más emocionada por el anuncio de  una nueva distancia (16k) y comencé a prepararme para este reto. El tiempo no me fue suficiente para prepararme para la distancia larga, así que opté por la corta 10k, había estado sientiendo malestar en mi pie derecho dos semanas antes, y el día que sería el reconocimiento de la ruta amanecí resfriada, así que decidí no asistir y descansar para que mi pie aguantara la sabrosa maltratada que le iba a dar.

Desde el inicio de ese año (2019) mi perspectiva había cambiado, todos los retos que fui haciendo a lo largo del año los enfrenté de manera diferente, pero especialmente al concluir mi Maratón de Bernal me dejó tan feliz, que a pesar de accidentarme dos semanas después y que eso implicara no poder correr el Maratón cdmx y otro reto más, no me tiré al drama como normalmente lo hubiera hecho, disfruté el descanso, me di mi tiempo, y cuando me sentí mejor, decidí asistir a la fiesta del Maratón cdmx a apoyar a los maratonianos, a ayudar y ayudarme empapandome de esa gran energía que solo en un maratón se siente. Agradecí la experiencia e hice conciencia de que en los dos últimos años en algún punto cambie y comencé a fluir sin oponer resistencia a cuánto cambio llegará. 

En la semana posterior al maratón fue el programa de aniversario de radio de los Happy face runners, y en esa ocasión tuvieron de invitada a Alex Roudayna "Chicorita", una corredora elite de Spartan y Trail, una verdadera máquina, ya la conocía por sus destacados logros, sin embargo, no había reparado en todo lo que comparte hasta ese día, compartió unas palabras que me llegaron y emocionaron hasta las lágrimas. Cito textual:
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"Lo que tú tienes ese día, es la mejor versión de ti". Esta frase me hizo ponerle atención a todo lo siguiente.

"Hagan lo que hagan, la carrera que sea, no importa si eres el primero o el último, llega con la mentalidad de que tú quieres ser mejor de lo que empezaste.
En la línea de meta todos empezamos siendo nadie, ya cuando termines, independientemente de si ganas o no, terminas siendo por lo que escribiste en el camino de manera personal".

Le compré su filosofía, a la que ella le denomina "Chikorismo". Analice lo que yo había hecho y comencé a sentirme orgullosa de lo que hago, eso a su vez dió pie a dejar de estar tensa en la siguiente carrera, Desafío del Ehécatl 2da edicion.

Entendí que a veces, no sale todo como lo visualizas, lo cierto es que a veces también tu colaboras, pierdes tantito el foco, y cuando te das cuenta y retomas, parece que ese "algo" de todas las situaciones "adversas" te dice: "¡Ja, a ver si es cierto que quieres esto!" Y, uno le dice: ¡Ja, mírame cómo lo logro! Y después te cae el veinte de que no será fácil, y de todos modos decides ir por él. Aceptar que por ahora, lo que hay, es tu mejor hoy. No importa lo de ayer, lo de mañana, lo importante es HOY, y con eso, salta al abismo y diviértete!

Llegó el día, y mientras comenzaba a correr las palabras que llegaron a mi mente fueron "Humildad y Agradecimiento". Así decidí enfrentar el reto, rindiendome a la mejor versión de mí en ese día, soltar el miedo y expectativas. Sin importar lo de ayer ni lo de mañana. Mente, cuerpo y corazón en el presente ¡Aquí y ahora! Y todo fluyó tan bonito, me divertí como niña, disfruté muchísimo y también dolió un poquito, pues aunque decidí disfrutar también decidí luchar y dar mi mejor esfuerzo. ¡Qué sensaciones tan increíbles percibes cuando decides estar por completo en tu presente! Soy muy bendecida y me siento muy agradecida por ello.

Creí que conocía la ruta, pero no contaba con que la habían cambiado, y eso fue genial, la nueva ruta sensacional, el Teacher se rifo. Un evento chiquito pero bonito, enfocado a los niños, muchos guerreritos corriendo en el monte. La ruta estuvo muy bien marcada y llena de vistas bien bonitas que me llevo en la memoria. Enfrenté el reto  sin parar, solo un momento al llegar a la cumbre del Ehécatl para observar la vista, tomar un vídeo corto y mi foto en la cruz. No la pensé mas, decidi comenzar a bajar, recordando lo técnico que era el descenso por lo tanto sabia que a mi me llevaria un poco más de tiempo, solté el miedo y trate de darle ritmo, llegamos a la siguiente explanada en donde había la zona de control, marcaron mi número y tomé un poco de isotónica, continúe por la nueva ruta, ya se había formado un grupo de cinco y seis corredores que ibamos parejos, a veces se adelantaban y a veces yo. Nos internamos en zonas dode encuentras mucho ganado y caballos, en una de esas en que yo me adelanté, sentí miedo y perdi un poco la ruta, regresé y los encontré, nos acompañamos un buen tramo, pues el ganado estaba bloqueando la ruta, tuvimos que rodear y retomar el camino. Es parte de lo más bonito que he encontrado en este mundo trailero que me tiene enamorada, todos son solidarios y empáticos, aunque estes compitiendo, antepones tu compañero de ruta a tu ego de corredor. Pronto llegó una bajada aparentemente fácil, ahí tuve mi encuentro mágico con Pachón, a lo largo de la ruta me acompañaron maripositas blancas, pero justo en esa bajada, habìa una muy insistente revoloteando por mi cara e impedía ver el camino, me detuve un poquito, se posó en mi mano y la saludé "¡Hola Pachón!" revoloteo un poco frente a mí y se fue, continúe bajando, luego llegué al final de la bajada  y encontré alguien de staff, me orientó la ruta y me enfilé a terminar, ya me había adelantado al grupo de compañeros y sabía que para llegar a la meta esperaba una subida en curva muy pesada, asì que a darle y continuar disfrutando. Llegue a la meta feliz, y descubriendo una nueva forma -para mí- de llevar y fluir mis siguientes  retos. 

Y así fue...






viernes, 23 de agosto de 2019

Salto de fe

Hablemos de miedo...

Pero no de ese que te paraliza y te arrincona.

Si no de ese que te impulsa al vacío con un gran salto de fe.

Ese que te lleva a lugares internos de los que no tenías conciencia que poseías.

De ese que te causa adicción a lo desconocido.

Y que encaras temblorosa, y a fin de cuentas terminas tuteandolo.

El que te hace sentir tan chiquita y tan grande a la vez.

El que te saca una sonrisa coronada de una lágrima al haberlo conquistado.

De señales ataviadas de miedo tan seductoramente paralizante y motivante.

El que invariablemente lo acompañan vuelcos de corazón y estómago.

Antes, el miedo era la señal de darme la vuelta.

Hoy, se ha convertido en la señal de saltar al vacío y calmar las revoltosas mariposas que sacuden mi alma.

jueves, 4 de julio de 2019

Eres más fuerte que esto


Nunca en mi vida me había sentido tan viva, poderosa, frágil e increíblemente enojada y feliz como en este reto. ¡Vaya que me exigió! La idea surgió desde el año pasado, en el que me quedé con muchas ganas de ir, pues estaba lastimada de mi pie y por recomendación del terapeuta no fui, aunque ni de loca había siquiera pensado tomar el reto del maratón. En diciembre anunciaron sus fechas y a la voz de esa en la que decides aventurarte a una de las mejores experiencias que tendrás en tu vida... "¡Chingue su madre, voy por el maratón!"

En la preparación me asesore con súper Sam y con vídeos de trail, esta estuvo llena de altibajos, sin embargo ante todo traté de mantenerme positiva, creativa y relajada. Llegué sin lesiones al reto, en buen peso, no me clavé tanto con la alimentación como en mi anterior maratón. Esta ocasión hice aún más trabajo de fuerza, ya que no me era posible ir a la montaña cada fin de semana. Obviamente yoga y también me relajé con el tema de masajes. Decidí fluir y disfrutar toda la experiencia, porque aunque me viera tranquila, la verdad me moría de miedo, era algo completamente diferente, iría sola al reto, logré contagiar mi entusiasmo a mis amiguitos, pero nadie tiene los tornillos tan flojos como yo aún, todos se fueron al medio maratón. 

En un entrenamiento de distancia con todos esos diálogos locos que me aviento conmigo, me recuerdo hasta la madre y a punto de botarlo, y de repente comencé a repetirme todo el tiempo "Eres más fuerte que esto" y así surgió el mantra de este reto, así que a la voz de esa frase me aventure a conquistarme de nuevo. Llegó el día y me preparé, había decidido irme en el servicio de Corredor viajero del cual tenía muy buena referencia y la confirmó, altamente recomendable. El mero día a las 3:30 salía del monumento a la Revolución hacía los viñedos Cote en Ezequiel Montes. Fuimos 10 corredores en total, pasamos por uno de ellos a San Juan del Río, otro se le hizo tarde y no llegó, qué mal por él, pero súper para mí, pues me apañe dos lugares, lo cual me ayudó a descansar las piernas de ida y de regreso. De los tripulantes yo fui la única mujer que corrió maratón, eso me hizo ser el centro de atención y al inicio y al final fueron increíbles mis compañeros de viaje.


Rumbo al viñedo, ya en la carretera, trataba de dormir, aunque había descansado muy bien entre semana y toda la tarde del día anterior, quería dormir, obviamente la emoción y el nervio no me lo permitió, así que solamente cerraba los ojos y de vez en vez los abría, en una de esas veces me sorprendió el descubrir una luna enorme y naranja, me sentí bendecida y muy feliz, estaba segura que sería un día muy especial y fluido.

Pronto llegamos al viñedo, aún oscuro todo, y en cuanto se estacionaron y bajaron su equipo, comenzó a amanecer y pude ver un cielo hermoso, comencé a alistarme. El viaje de madrugada me cambio mis tiempos normales, no desayuné como suelo hacerlo, además ni hambre sentía, me obligue en el camino a comer un plátano, hice escala técnica y tan sólo faltando 30 minutos para el arranque me dio hambre. Me había preparado con un yogurth natural y barritas energéticas, los comi. En lo que me preparaba platique mucho con una compañera de viaje que ha hecho varias ediciones de esta carrera, fue muy empática y amable, me ayudó mucho a relajarme. Cuando estaba bajando de la camioneta de alguna forma tome mis lentes oscuros y los rompí, me preocupe, pero no me clave, solté rápido la situación y no me permití que me afectara. Se lo comenté a mi nueva amiguita Erika y muy linda me ofreció los suyos, los acepte, me ayudaron muchísimo. ¡Mil gracias!

Faltando 15 minutos para el arranque me dirigí a los corrales, ahí pude darme cuenta que éramos muy pocos de esa distancia y solo veía tres mujeres. Me cayó el veinte de lo que estaba por comenzar, mi cuerpo temblaba y sentía ganas de llorar. Me recuerdo pidiendo fortaleza para concluir con bien la aventura. El animador anunciaba el inicio refiriéndose a nosotros como: "Los valientes", le compré la idea y me sentí orgullosa, feliz y muy valiente. Pronto nos convertimos en el foco de atención, fotógrafos, corredores de otras distancias, familiares y amigos estaban en la salida animando a "Los 27 valientes de Bernal", mis compañeros de viaje también estaba ahí animándome y tomándome fotos.
Sonó el disparo y comenzó la locura, atravesamos el arco de salida, corrimos a través de un jardín y pasamos al costado del estacionamiento para salir de Cote y correr por cerca de 2k a lo largo del libramiento Cadereyta-Xilitla hasta dar vuelta a la derecha por caminos rurales. Rápidamente me di cuenta que mis compañeros de aventura eran mucho más fuertes que yo, me sentí angustiada cuando comenzaron a pasarme, intenté seguirlos, y antes de dejarme llevar por la desesperación, decidí soltar las expectativas, y comencé a repetirme, "Relájate, haz tu carrera", y tranquila ví como se alejaban más. Comencé a conectarme con mi entorno y dejé que mis sentidos se inundaran de este, mi nariz se llenó del aroma rural. Tome mi ritmo y alcancé a una chica, la logré pasar, luego alcancé a dos corredores que me pasaron después. Más adelante comenzamos a cruzarnos con los del medio maratón y nos animamos mutuamente. Encontré a mis amigos y seguimos cada quien nuestra carrera. Recuerdo el camino fresco y lodoso.


Al ser tan pocos del maratón y siendo todos más rápidos que yo, me di cuenta que toda la aventura la haría sola y estuve conforme con eso, decidí no poner música, para estar alerta y conectarme con todo. Así continúe y comencé a ver a lo lejos el monolito queretano cada vez más cerca, me emocioné, hice una storie en Instagram, y continúe. Llegué al segundo abastecimiento y paré a tomar agua y una naranja, voltee y pude ver a lo lejos a la chica que había pasado y continúe. Atravesé la carretera Benito Juárez y entre a Bernal por la calle Independencia para tomar la calle Cristóbal Colón, después Iturbide y llegar al centro frente al kiosko en donde era el siguiente abastecimiento. Me maraville con lo bonito que es el pueblo, tome videos y fotos. Mientras atravesaba el pueblo sentí la altimetría y continúe. Tomamos la calle Guadalupe Victoria y después calle La Quinta y luego El Sol, ahí paré a tomar una selfie que me encantó, corría y de mi lado derecho se encontraba La Peña de Bernal, me sentía muy emocionada. Por fin había pendientes. Entramos de nuevo por un camino rural, y ya se sentía el sol y calorcito, de repente veo una flecha dirigiéndose a una puerta cerrada, me quedé parada desconcertada, escuchó la voz de alguien y me ha metido un susto tremendo, volteaba y no lo veía, estaba trepado en el portón, había que saltar un muro de piedra para entrar, ahí venía lo bueno, había que subir el cerro Picacho. Entré a una zona árida y el sol ya se sentía, a donde volteara estaba seco y no veía a nadie, volteaba a ver si venía la chica que había pasado y nada. 

Decidida y confiada comencé el ascenso, recordé la técnica que me había compartido Sam. todo el ascenso era en zig-zag por lo que de repente se sentían muy pesados algunos. Me sorprendió ver más adelante una chica, me saludó y me dijo: "Te estaba esperando, te vi que venías a lo lejos", la reconocí, estuvo conmigo en la salida, platicamos muy brevemente ahí. Ciertamente me sorprendió verla ahí, pues la imaginaba peleando por podium. Resulta que había visto una vaquilla adelante y sintió temor, además no quería ir sola en ese trayecto. Nos acompañamos todo el ascenso y descenso del cerro, platicamos mucho y nos tomamos fotos, se llama Alma, y hoy lo reconozco, fue mi ángel, aunque al inicio me sentí agobiada y presionada por su compañía, lo cierto es que me ayudó increíble. ¡MUCHAS GRACIAS! Ella es toda una veterana del trail. Recuerdo que al inicio la Peña se veía enorme y las antenas del cerro lejanas, poco a poco fue al revés, creímos que subiriamos hasta allá, no fue así, pero faltó muy poco. Veíamos águilas volar muy cerca y estábamos fascinadas con la experiencia. Vimos unos corredores delante de nosotras, no los alcanzamos, aún cuando iban caminando. 
Por fin llegamos a un abastecimiento, que era en donde iniciaba el descenso, platicamos con los niños, y nos dijeron que éramos muy pocos corredores. Decidimos meterle ritmo al bajar, pues no era muy técnico el camino. Nos sorprendió la chica que yo había pasado al inicio, al alcanzarnos en el descenso, me desalentó al verla tan fresca, y darme cuenta lo que me había costado subir a mí y que ella como si nada subiera y le quedaba galleta para bajar más rápido que nosotras. Me queda claro que ese es un punto que tengo que trabajar, tanto física, pero sobre todo mentalmente. Me dejé llevar por su ritmo, superior al mío y me quemé, el calor ya se sentía con ganas y la frecuencia cardíaca se me elevó mucho, me costó mucho trabajo recuperarme, me sentí más presionada porque Alma podía más de lo que yo estaba logrando hasta ese momento, le dije que no se preocupara, que siguiera y alcanzará a la chicuela. Ella decidió apoyarme y alentarme, me tuvo paciencia y se fue a mi ritmo. Llegamos de nuevo al pueblo, y el calor ya se sentía con ganas, pasamos a una tienda y compramos una coca, a mí me urgía electrolitos, pues solo con agua, mi gel y naranjas me la había pasado, quería comprar uno, pero no quería ir cargando, hoy me queda claro que era preferible cargarlo, aunque lo dejara en el siguiente abastecimiento. Pedí una bandeja de agua para refrescarme y me mojé toda, me ayudó y continuamos. Llegamos de nuevo a la carretera y a los caminos rurales y ahí ya se sentía el calor y el sol tremendo, no hacía aire y no había dónde resguardarse del sol. Hasta ahí, todavía Alma iba conmigo. Iríamos por el km 27 cuando distinguimos a lo lejos el cerro que acabábamos de subir y bajar. Alma estuvo conmigo alrededor de cuatro kilómetros más, que era a la altura de otro abastecimiento, estos kilómetros se me hicieron eternos y muy sufridos, eran exactamente los caminos que ya había pasado al inicio, sin embargo, el clima los hacía completamente diferentes, el lodo ya estaba seco, el sol lo sentía brutal, a donde voltearas no había nada ni nadie. Recuerdo que ahí fue donde más claro me quedó la enorme diferencia de ruta a trail, en ruta si no aguantas simplemente te sales y alguien te ayuda y hay forma de regresar. En trail, o sigues o sigues, no hay de otra, simplemente tienes que buscar dentro de ti el propio aliento para continuar.

Llegamos al kilómetro 31, en donde había el entronque con la ruta del inicio y un abastecimiento. Recuerdo que llené ahí mi camel y me pesó muchísimo, ya sentía como rozaba la mochila y el medidor cardíaco mi espalda, decidí ignorarlo. En ese punto en lugar de dar vuelta para tomar de nuevo el libramiento Cadereyta-Xilitla seguimos de frente hasta entrar por una pequeña colonia empedrada, en el mapa da la referencia como "Tunas Blancas", ahí dolían los pies al correr y por fin comenzamos a encontrar personas que nos alentaban. Alma siguió su ritmo, y yo continúe al mío. Finalmente llegué a la carretera San Juan del Río-Jalpan de Serra que es la que da entrada a los viñedos Cote y La Finca Sala Vivé. Antes de llegar a la carretera se encontraba una señalización para atravesar todo un llano por  poco más de un kilómetro, el cual se me hizo eterno, podías ver la carretera y aún estaba un tanto lejana, escuchabas el ruido de los camiones y carros y a la par de vez en vez se atravesaban al paso la fauna del llano. 

Finalmente lo atravesé y corrí unos 500 metros aproximadamente por la carretera, llegue a un puente peatonal con rampas, todo a partir de ahí la señalización fue confusa, afortunadamente había corredores que te orientaban y echaban porras, tocaban el claxon de sus carros y gritaban mucho para alentar a los pocos valientes del maratón que aún estábamos en ruta. Había que atravesar la carretera por el puente, correr por un estacionamiento y tomar una calle hasta llegar a los Viñedos Azteca, ahí había el último abastecimiento en donde sí tenían una tacita comunitaria, en cuanto me vio llegar, el chavito que estaba ahí la llenó y me la dió, yo ni la pensé, la tomé y me la vacíe en la cabeza, -ja ja ja- recuerdo su cara mientras yo sentía que mi alma regresaba a mi cuerpo, le pedí que me sirviera un poco más y tomé agua y comí una naranja, me orientó por dónde seguir, Alma ya venía de regreso y se detuvo a alentarme, atravesé la ruta designada por ahí y continúe, era regresar de nuevo al puente y atravesarlo para entrar a la Finca Sala Vivé, primero entrar a Bodegas, bajar una rampa y correr por las barricas, corría entre los visitantes, y aunque estaba muy fresco y fue interesante conocer la instalación, ya iba en automático, apenas y alcancé a reaccionar y saludar al fotógrafo que había ahí. salgo de la bodega y me encuentro con unas escaleras enormes que había que subir. Me recuerdo al pie de ellas viéndolas por varias segundos en lo que me decía: "Esto va a doler, ándale, es el último esfuerzo". Me imagino que los visitantes que estaban ahí cuando me vieron la cara al pie de ellas dijeron "Pobre diabla, hay que alentarla" -ja ja ja- y todos comenzaron a animarme, lo agradecí y me despedí, salí de ahí y pensé: "¡Por fin, ya acabó la tortura!" y ¡no! Aún faltaba. 

Salí de la Sala, ahora había que rodearla para atravesar los Viñedos, que ya viendo la ruta tan solo el ida y vuelta de estos eran dos kilómetros, pero con el sol se sintieron miles de ellos. Afortunadamente en cuanto comencé a atravesarlos, comenzó el aire, lo cual agradecí. Confesaré, hice una pequeña travesura ahí (no entraré en detalle, no fue por maldad ¡lo siento!).
Qué diferentes son los racimos de las uvas comestibles a las de los vinos, la verdad me pareció muy pequeño el viñedo, yo lo imaginaba ENOOORMEEE, y en cuanto sentía lo doloroso que ya estaba siendo justo en ese momento, agradecí que no fuera tan grande como lo imaginaba. Justo ahí, en los viñedos, fue cuando más enojada estaba conmigo. 

 Me recuerdo, literal, mentando madres y con pensamientos como: "¡Cómo jijos se me ocurre tomar un reto así, si no estaba preparada para lo que es! ¡Es la última carrera que hago! ¡Yo no soy para esto! ¡Soy increíblemente débil! ¡Estoy loca por maltratarme de esta forma! ¡Nunca más haré un maratón, no es para mí!" Fue un pequeño momento de fuga emocional, luego sentí de nuevo el aire acariciar mi rostro y me calmé, continúe y seguí admirando los racimos tan bonitos. Después vi que había baños, y entré, literal, abrí la llave del lavabo y metí toda la cabeza, enjuagué mi boca y salí a terminar mi aventura. A lo lejos veía alguien ahí parado, me preguntaba qué hacía alguien en el sol, ya después entendí que era el fotógrafo, el que me tomó toda una serie de fotos muy bonitas, me quedó claro que era otro loco apasionado por lo que hace. ¡Gracias! En lo que me fue posible, me recompuse y traté de saludar. Estaba por claudicar el modo "Arabella".
Ya faltaba muy poco, seguí los señalamientos y pasamos por área de bodegas, todo muy solo y no tan lindo, atravesé un patio que me pareció muy largo, luego otra vuelta, y otra más y ya estaba a punto de caer mareada de tanta condenada vuelta, por fin salí de nuevo a la carretera, y había una flecha indicando entrar a donde desde que llegué al puente quería entrar. Me recibió una señora del staff y me dijo: "Es usted la última", me cayó muy mal eso -ja ja ja- estaba hasta la madre de toda esa locura, y eso lo tenía perfectamente claro desde que me pasó la chicuela en la bajada del cerro, no necesitaba que me lo hicieran notar -ja ja ja- ¡Carajo, me dio en el orgullo! -ja ja ja-, imagino que intentaba ser amable y alentarme, recuerdo que me hacía preguntas y yo estaba ya tan en automático que no atinaba contestar, mi enfoque era solo el cruzar el arco de meta. Había  luchado con todas mis fuerzas por mantener el paso de Alma, luego porque no me alcanzará la barredora y luego por terminar y no llegar en estado tan deplorable -ja ja ja-, no quería verme como esos vídeos en que llegan arrastrándose y con mirada perdida, aún había un poquito de modo "Arabella aguerrida" en mí. 

En cuanto entré a los viñedos Cote, se escucharon a lo lejos gritos y aplausos, intenté ver de dónde venían, pero me distrajeron al indicar el camino a tomar, porque ¡sí!, había más vueltas por dar. Tuve que rodear su sala restaurant, dar vuelta por aquí y por allá, la verdad que ya no tengo tan claro por dónde tanto pasé ahí, solo recuerdo las porras de una chica que me hablaba por mi nombre, me recuerdo pensando: "¡Órale, me conoce!" corrió un tramo conmigo y me indicó por dónde salir y me animó diciendo: "¡Ya solo sales de aquí, atraviesas la fuente y das la vuelta al jardín, ahí está la meta!". Me sentí aliviada, estaba por concluir la locura. Salí y vi la fuente, vi que corrió el camarógrafo, me enojé, porque pensé que estaba papando moscas y pensé que ya no me tomaría mi foto de meta, después descubrí que solo ahí tomaron fotos. Saludé a la cámara, sonreí y me dirigí a la ansiada meta. En el arco vi de nuevo a la chica alentandome y me tomó una foto, yo medio alcé los brazos, paré el reloj y me paré a quejarme -ja ja ja- enseguida llegó la chica a preguntarme "¿Cómo te fue Marina?, ¿Cómo te sientes?" y  a la par llega la chica de staff me pone la medalla y me da un electrolit, antes de contestarle a mi linda porrista particular, tomé la isotónica de un solo trago, después solo atiné decir a ambas: "¡Gracias! ¡Por fin terminé!" y en seguida me llegó el dolor increíble del cuerpo de cuando paras por completo, necesitaba seguir caminando y parar poco a poco, mientras lo hacía, recordé quién era esa chica, era mi compañera de viaje Verónica que estaba tan admirada de que fuera a correr maratón, ¡qué pena me dio con ella!, espero si llega a leer esto me entienda, no es que fuera grosera, tan solo estaba en trance de la reverenda joda que me acababa de meter. 

Llegué a la carpa de Corredor Viajero, me recibieron de forma muy empática, me dieron un tapete para que me sentara y estirara en lo que esperaba mi masaje de recuperación, me dieron tiempo de cambiarme y emprendimos el camino de regreso. Pensando en que iba a llegar con el tiempo justo para el retorno a cdmx, me preparé un tupper con mango, pechuga de pollo asada, brócoli y zanahorias, aparte tomé otros dos electrolit para el camino. Ya de regreso en la camioneta fui el centro de atención por un buen rato, me preguntaron cómo me fue, platiqué mucho, me invitaron vino, brinde con mis nuevos amigos, reímos y pasamos un gran rato, luego a todos les llegó el bajón y todos dormían, menos yo, aún tenía la adrenalina hasta el full, me dolía increíble la garganta, pero no podía dormir. Llegamos a Revolución de nuevo, nos despedimos. Yo pedí un uber a casa y luche en el camino por no dormir. Me recibió mi familia y otra vez a platicar todo lo que viví, Tomé un baño y en ese inter me trajeron tacos de pastor, que no pude disfrutar como debe ser, por el increíble dolor de garganta. Finalmente me llegó el cansancio, y me fui a dormir, desperté al día siguiente ligeramente dolorida y con pensamientos de: "¡Sí aguanto el maratón cdmx!"  La garganta me dolió por varios días, entendí que fue por la sed y el calor, me deshidrate e igual me llevó casi toda la semana recuperarme, encontré también que la espalda me la rocé increíble y tardó más de una semana en aliviarse por completo. Me quemé la cabeza, cometí la novatada de quitarme el buff, el cuero cabelludo lo resintió y tuve que hacerme tratamiento, regresé como negrita cucurumbé. Salvo esas pequeñas heridas de batalla estoy entera y ya lista para más retos.

Ya en el trayecto de regreso a casa, de inicio sentía mucha vergüenza de haber sido la última, la más débil, la rotita -ja ja ja- pero curiosamente, me sentía muy feliz de haberlo logrado. Al paso de los días, no dejaba de pensar en las palabras del animador "Los Valientes", y de verdad que no dejaba de sentirme justo así. El lunes me enviaron mensaje mis amigos y me felicitaron, porque nunca dejé de luchar a pesar de las condiciones. Ellos las vivieron en el medio maratón y mientras yo me debatía por conquistarme, ellos ya estaba en Bernal paseando, recuerdo que me llamaron mientras estaba aún en ruta para ver cómo andaba. Luego platicando con mi familia, lo mismo me dijeron. Después vi mis resultados, descubrí que fuimos solo ocho mujeres, yo fuí la de mayor edad y la chica con la que competi me ganó por 15 minutos, Alma la logró alcanzar y pasar, también pasó a un hombre y me dio mucho gusto ver su resultado. Sigo sintiéndome muy feliz, y ahora muy orgullosa, y tengo muy claro, sí, fui la última, "La última de los 27 Valientes de Bernal", y sí, "Fui más fuerte que esto" ¡Cómo jijos no!