viernes, 23 de agosto de 2019

Salto de fe

Hablemos de miedo...

Pero no de ese que te paraliza y te arrincona.

Si no de ese que te impulsa al vacío con un gran salto de fe.

Ese que te lleva a lugares internos de los que no tenías conciencia que poseías.

De ese que te causa adicción a lo desconocido.

Y que encaras temblorosa, y a fin de cuentas terminas tuteandolo.

El que te hace sentir tan chiquita y tan grande a la vez.

El que te saca una sonrisa coronada de una lágrima al haberlo conquistado.

De señales ataviadas de miedo tan seductoramente paralizante y motivante.

El que invariablemente lo acompañan vuelcos de corazón y estómago.

Antes, el miedo era la señal de darme la vuelta.

Hoy, se ha convertido en la señal de saltar al vacío y calmar las revoltosas mariposas que sacuden mi alma.

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